El teletrabajo ya no será lo que era…

Bien, ya hemos entendido que una parte de los trabajadores pueden hacer su tarea de su casa. O desde otra ciudad. O provincia. O desde otro continente…

Ese matiz lo entendíamos cuando los call center se instalan aquí, pero… ¿y si nuestro trabajo lo pueden hacer más barato más rápido, más eficientemente desde otro país?

En esta pandemia hemos descubierto muchas facetas del teletrabajo No todas son buenas, aunque sea cómodo hacerlo en pijama. Los viajes por trabajo, por ejemplo, pueden ser cosa del pasado si el asunto se puede resolver con dos zoom y tres firmas digitales.

Las relaciones laborales van a cambiar y si el código laboral que tenemos lleva años ”en estudio” para readecuarlo, esta irrupción ha terminado de hacerlo urgente.

¿Quién pagará la conexión a internet?, ¿el trabajador o la empresa? ¿Y el equipo? ¿Cuántas horas reales se dedican al trabajo? ¿Cómo se miden? ¿Cuántas hay que estar disponible? ¿Cómo serán las relaciones con la empresa? ¿Subirán los salarios o evolucionarán a la baja? ¿Un accidente en casa será accidente laboral?

¿Cuántas video conferencias se pueden tener al día antes de tirar la laptop por la ventana? ¿Cuánta sinergia se perderá del trabajo en conjunto, de las ideas que salen de meras conversaciones? ¿Habrá cada vez menos empleos fijos y más independientes trabajando para más clientes? ¿Se logrará que ganen todos, las empresas y los trabajadores? ¿Y esos nuevos conceptos de co working? ¿Habrán sido un fenómeno efímero? ¿Bajará el precio del alquiler de las oficinas?

Estamos en el inicio de otra revolución…

Por Inés Aizpún

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